domingo, 31 de julio de 2016

¿Cuándo empieza la alimentación infantil?



Este es el primero de varios post escritos para la plataforma Pediaskin sobre la alimentación, previa y durante el embarazo, de la futura madre . Reproducido con permiso del mencionado portal y disponible también en ¿Cuándo empieza la alimentacion infantil? .
Dado que algunos de esos denominados "artículos de expertos" requieren registro en dicha plataforma lo reproduzco aquí en abierto a la vez que os invito a registraros en ella para tener acceso a todos sus contenidos.


Conflicto de intereses: Mi participación en Pediaskin es totalmente voluntaria y responde a una petición de los reponsables de la misma. Por dichas/s colaboraciones no he recibido compensación alguna ni en metálico ni en cualquier otra forma. 

Emerson Lake & Palmer.- From the beginning.


¿Podríamos convenir que la alimentación del bebé comienza en el preciso momento de la concepción?

A estas alturas del curso recomendar la lactancia materna como la mejor forma de alimentar a nuestros pequeños parece una reiteración innecesaria, desafortunadamente los números no acompañan.Ni en los países desarrollados, ni en aquellos con niveles más bajos de ingresos. Las recomendaciones de la OMS al respecto no se cumplen ni de lejos. La estimación está, a nivel global, en que únicamente 1 de cada 3 lactantes es alimentado siguiendo dichas directrices. 
En el mundo de la nutrición si una cosa está clara y en ella coincidimos, extrañamente (por la coincidencia, que no por el contenido), todos los implicados en la salud infantil es que la lactancia materna es el mejor alimento que se le puede ofrecer a un bebé desde su nacimiento.
Entonces, ¿cuándo comienza la alimentación del lactante?
Imagen tomada de la paltaforma Pediaskin.

¿Podríamos convenir que la alimentación del bebé comienza en el preciso momento de la concepción?, la adecuada nutrición de la madre y un estilo de vida apropiado durante el embarazo serán factores determinantes para dar a luz a un recién nacido en las mejores condiciones. El embarazo condiciona cambios importantes en el metabolismo materno orientados a un aporte óptimo al feto.
Los cambios en el metabolismo de los carbohidratos: En la primera mitad del embarazo las adaptaciones fisiológicas del metabolismo materno preparan el cuerpo para las altas exigencias del rápido desarrollo fetal y para apoyar ese crecimiento en la segunda mitad del embarazo. El primer trimestre está marcado por un incremento de la lipogénesis y un aumento del almacenamiento de grasas.
En la segunda mitad del embarazo, y debido a que la glucosa es el nutriente preferido por el feto, se desarrolla una moderada resistencia a la insulina en la madre que condiciona unos valores plasmáticos de glucosa algo más elevados para que esta difunda a través de la placenta con mayor facilidad.

Los cambios en el metabolismo de los lípidos inducen un incremento en las reservas de grasas en el primer y segundo trimestre  

Mientras se favorece la movilización de la grasa al final del embarazo, coincidiendo con le momento de máximo crecimiento fetal.  Durante el primer y segundo trimestre, el aumento de concentraciones de estrógenos, progesterona e insulina y favorecen los deposición de lípidos e inhiben la lipólisis resultando en una acumulo de depósitos de grasa materna. Al final del embarazo, se producen cambios del metabolismo materno de un estado anabólico a un estado catabólico con lo que se promueve el uso de lípidos como fuente de energía materna preservando al mismo tiempo la glucosa y los aminoácidos para el feto. 
Esto permite a las mujeres embarazadas reducir al mínimo el catabolismo proteico y utilizar los lípidos almacenado para mantener la glucosa y las proteínas para el feto. La disminución de la absorción de lípidos en el tejido adiposo a través de una resistencia relativa fisiológica a la insulina, la reducción de la actividad de la lipoproteín-lipasa, y el aumento de la lipólisis y la movilización de los depósitos de lípidos dan como resultado un aumento constante de los triacilgliceroles (TAG), ácidos grasos no esterificados, el colesterol, y las concentraciones de lipoproteínas en sangre hasta el momento del parto.

Tras las primeras 10 semanas de embarazo, la concentración de TAG en suero en mujeres embarazadas es un 20% más alta que en las mujeres no embarazadas

 Así, alcanza un valor de aproximadamente tres veces mayor que la de las mujeres no embarazadas al final del embarazo.

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