viernes, 14 de octubre de 2016

Decálogo de la alimentación en la embarazada.






Este es un post escrito para la plataforma Pediaskin sobre la alimentación, previa y durante el embarazo, de la futura madre. Reproducido con permiso del mencionado portal y disponible también en decálogo de la nutrición de la embarazadaDado que algunos de esos denominados "artículos de expertos" requieren registro en dicha plataforma lo reproduzco aquí en abierto a la vez que os invito a registraros en ella para tener acceso a todos sus contenidos.

Dale al play y te entretienes con un premio Nobel mientras lees.
Bob Dylan - Hurricane




La nutrición y el estilo de vida en la embarazada es muy importante, por eso a través de este artículo voy a ofrecerte un décalogo con once consejos más uno extra a seguir si estás esperando un bebé. Precisamente será este bonus track por el que empezaremos ya que, cronológicamente, precede a los demás. 




Bonus track (consejo extra):  Si piensas en quedarte embarazada es buen momento para que replantees algunos aspectos de tu salud. Si estás algo sobrada de peso este puede ser un buen punto de inflexión para intentar normalizar tu Índice de Masa Corporal (IMC). Acomoda tu estilo de vida lo más saludablemente posible: come de manera adecuada, haz ejercicio regularmente y revisa tu estado vacunal. Si te ves incapaz de hacerlo por ti misma pide consejo a tu médico, ginecólogo y/o a un dietista nutricionista. Entre todos lo vais a conseguir. Iniciar el embarazo en el mejor estado de salud posible es una de las garantías de que el resultado final sea el óptimo. 

Consejos sobre la nutrición de la embarazada:

Consejo Nº 1: Si piensas quedarte embarazada deberías tomar ácido fólico, 400µg/día, por lo menos desde cuatro semanas antes de la concepción hasta el final del primer trimestre para evitar defectos en el tubo neural del futuro bebé. Puedes seguir tomándolo hasta el final del embarazo sin problemas.
Consejo Nº 2:  “Piensa por dos, pero no comas por dos”. El embarazo necesita un aporte extra de energía y de nutrientes para cubrir las necesidades de la gestante y las del feto, habitualmente las embarazadas sobrevaloran estos requerimientos. El incremento de calorías diarias está alrededor de un 10% y se hace más patente en el segundo y tercer  trimestre del embarazo.
Consejo Nº 3: Debes mantener una ingesta adecuada de ácidos grasos esenciales poliinsaturados que se logra comiendo dos porciones a la semana de pescado, incluyendo los pescados grasos, ricos en ?-3. 
Consejo Nº 4:  Los micronutrientes que podrían ser deficitarios con más frecuencia son el ácido fólico, ya comentado, el hierro, el yodo, la vitamina D, el calcio y la vitamina B 12. Tu ginecólogo o tu médico de cabecera te indicarán las cantidades adecuadas de suplementos que puedas necesitar dependiendo de tus hábitos dietéticos, la zona geográfica en la que te halles y alguna que otra consideración. La sola ingesta de sal yodada podría ser insuficiente para cubrir las necesidades de yodo durante el embarazo. 
Consejo Nº 5: : Los aspectos sobre seguridad de los alimentos que ingieras son muy importantes para evitar infecciones que pudieran transmitir y que podrían llegar a afectar al feto, tales como la listeriosis, la salmonelosis y la toxoplasmosis. Manipula los alimentos observando las máximas condiciones de higiene y evita comer carnes poco “hechas”. 
Consejo Nº 6:  Debido a la posibilidad de que contengan substancias dañinas como mercurio o plomo evita comer  pescados grandes como atún, emperador, pez espada, etc. Son el último escalón de la cadena trófica del mar y pueden acabar por acumular en su interior sustancias nocivas. 
Consejo Nº 7:  Una dieta vegetariana equilibrada, suplementada y supervisada no debería ser impedimento para sacar adelante el más exitoso de los embarazos. 
Consejo Nº 8: No abandones ninguna medicación que estés tomando por tu cuenta. Así mismo tampoco te automediques. 
Consejo Nº 9: La actividad física es un factor determinante del bienestar de la madre y para el mantenimiento del peso adecuado. Sería recomendable hacer aproximadamente unos 150 minutos de actividad aeróbica moderada durante toda la semana. No seas perezosa, desde el momento en que tengas a tu bebé tu actividad física aumentará considerablemente. Vete preparando.
Consejo Nº 10:  Evita el consumo de drogas y el tabaco. Procura no permanecer en habitaciones en las que previamente se haya fumado y, recuerda, durante el embarazo alcohol cero.
Consejo Nº 11:  Después del parto mantén todos los hábitos saludables que hayas adquirido en el embarazo. Tu bebé, tu familia y, sobretodo tú, lo agradeceréis.
No podría acabar sin echar un vistazo a lo que dice el diccionario de la RAE de la lengua para definir un decálogo: 


Por tanto, y ajustándonos a eso, este decálogo consta de tantos puntos como se han considerado de interés.







lunes, 12 de septiembre de 2016

Si Ryanair las pesa, tú también puedes. Niños sin cargas espaldas sanas.


Mochila: Recipiente a modo de bolsa que llevan los niños / adolescentes colgada de la espalda, procedentes del domicilio, al ir a la guardería / escuela / instituto y cuya utilidad es transportar al centro educativo todo aquello que se considera necesario durante su estancia en él. Al finalizar la jornada ese viaje debe ser de vuelta, con un contenido aproximadamente igual del que deberíamos descontar el peso correspondiente al desayuno y a todos los objetos que el niño haya perdido durante la mañana (algo no desdeñable).

Contenido y peso de los elementos de la mochila.

Los pesos aquí mostrados están expresados en gramos y han sido verificados por el autor con una balanza digital de cocina (Jata) habiéndose empleado para los objetos más voluminosos una de baño (Polty). Los pesos corresponden al promedio de varios elementos similares y, en algunas ocasiones, a los márgenes que la lógica confiere.

            Peso en gramos de los elementos que suele contener una mochila (en condiciones normales):

Elemento
Peso
La propia mochila
350-700
Tupper desayuno
50
Pieza de fruta
100-200
Bocadillo
75-150
Estuche de un piso
350-400
Agenda escolar
25
Libro fino
350-500
Libro grueso o diccionario 
700-1000
Carpeta y conenido
1000
Cuento infantil
75
Calculadora
250
Ropa de recambio
150

¿Hasta cuanto debería soportar la espalda de un niño?








Atendiendo a las recomendaciones que nos indican que el peso a transportar no debería superar el 15% del peso del niño, y concediendo un 10% adicional de margen antes de darle la consideración de inaceptable, con la siguiente tabla nos podemos hacer una idea del peso total en quilos aconsejable a transportar cada día:


Edad
Peso medio
Aceptable
En límite
Inaceptable
Guardería
0-3
13
< 2
2 a 2,5
>2,5
Preescolar
3-6
18
<2,7
2,7 a 3,6
>3,6
Escolar
7-12
30
<4,5
4,5 a 6
>6
Adolescente
13-15
45
<6,5
6,5 a 9
>9

Claro que esto no deja de ser una estimación y lo más recomendable sería que ajustaseis el peso de la mochila en función de la siguiente fórmula:



Si el resultado de la operación de multiplicar el peso del niño por 1,5 y dividirlo por 10 es inferior al peso de la mochila podemos ir pensando en aligerarla.

Con todo lo dicho podemos aventurarnos a decir que el contenido de las mochilas en las diferentes edades debería ser aproximadamente el siguiente:

  • Guardería: Mochila pequeña con el desayuno, ropa de recambio y la agenda.
  • Preescolar: Mochila de tamaño moderado con el desayuno, la agenda, el estuche (si procede) y no más de uno o dos libros.
  • Escolar: Similar a la anterior teniendo en cuenta que los libros en esa etapa son más pesados.
  • Adolescente: Teniendo cuenta la gran variabilidad de peso de los niños/as de ese grupo de edad la recomendación sería hacer un cálculo estimado a principio de curso según la fórmula expuesta previamente.

Resumiendo:

En demasiadas ocasiones el peso que soportan los niños a sus espaldas es excesivo y les puede suponer problemas, cuanto menos, de dolor.

  • De los padres depende controlar ese peso comprando mochilas ligeras, no incluyendo en ellas más de lo necesario y llamando la atención a los profesores cuando les apremien a llenarlas.
  • De los educadores depende tomar nota de todas las consideraciones expuestas al respecto.
  • De nosotros depende hacerlo saber.

Pesar la mochila con su contenido habitual una o dos veces durante el curso puede dar idea de la idoneidad del peso que acarrea el niño. Si Ryanair lo hace tú también puedes.



sábado, 10 de septiembre de 2016

Mi (casi) primera punción lumbar.

BASADO EN HECHOS REALES

Con el fin de evitar posibles acciones legales la identidad de los personajes que aparecen ha sido modificada. Salvo la mía. De momento no tengo intención de denunciarme.

La presente historia se desarrolla a mediados de los ochenta, en una sala de urgencias de cualquier hospital comarcal de la Catalunya industrial (de aquella época) apuntalada por columnas metálicas debido al devastador efecto que las termitas habían ejercido sobre las originales de madera.

Mati siempre fue una de mis adjuntas de guardia favoritas en mi etapa de residente. Era, y lo sigue siendo porqué tuve oportunidad de conversar con ella hace unos meses, simpática, afable y divertida. La única persona que por tal de mantener su dieta mediterránea era capaz de salir de la guardia a la calle a comprarse los ingredientes necesarios. No era una dieta mediterránea habitual, era la versión francesa: se pasaba el día comiendo cruasanes de chocolate.

Pero si algo nos empujaba a los residentes a querer hacer guardias con Mati no era su arrolladora personalidad, ni su generosidad para con nosotros cuando volvía de la pastelería, era su predisposición total a enseñarnos cualquier procedimiento nuevo a los residentes. A lo mejor –no voy a entrar a discutir este aspecto- por ser ella la adjunta más joven y yo el R1 coincidimos en muchas guardias de viernes…

Una de esas tardes de viernes teníamos en un box un niño de unos siete años con una sospecha de meningitis: fiebre, mal estado general, vómitos, Kerning y Brudzinki positivos, hemograma compatible… En fin, lo que vendría a ser una meningitis de libro (de pediatría).

-          ¿Te atreves con la punción lumbar? Dijo Mati con esos ojillos brillantes clavados en mi ser que se estaba temiendo la pregunta.

-          ¡Claro! Respondí inmediatamente cual R1 con ansias de aprender.

Todo estaba preparado: Pedro el más grande, que no mayor de nuestros residentes, aguantaba al niño, sus 1,92 metros daban para eso y para mucho más. Mati, después de haberle dado un repaso al procedimiento,  se mantenía apartada, contemplando la situación desde una distancia suficientemente prudente como para no echar el aliento en el cogote de ninguno de los tres, dispuesta a recoger las muestras llegado el momento.

Y ahí estoy yo. Busco el espacio entre las apófisis de las vértebras, lo marco suavemente con una presión de la uña.  Saco la aguja de su funda. Le quito el capuchón y empleo el dedo pulgar de la mano izquierda a modo de guía para empezar a penetrar con la aguja por el lugar marcado. Todo perfecto, sin fisuras, como si lo hubiera hecho miles de veces. De haber estado en una película del Doctor Gannon, sin ninguna duda este hubiera sido el momento en que cualquier bellezón puesto a enfermera me hubiera secado el sudor de la frente. No era el caso…  El caso era que la aguja no entraba, se incurvaba respondiendo a mi presión sin atravesar ni un ápice la piel del niño. Cuanto más presionaba yo más se incurvaba la aguja, una y otra vez…

Viendo la tardanza y que la cantidad de sudor en mi frente iba creciendo de manera proporcional a ella Mati decidió dar un par de pasos hacia mí, mientras preguntaba, como quién no quiere la cosa: ¿No estarás pinchando hueso?*

*NdR: Pinchar hueso es, textualmente, eso. Si determinas  mal la zona a puncionar pinchas en alguna zona de la vértebra y, evidentemente, la aguja no progresa. Es uno de los errores más frecuentes en las punciones de los novatos.

- No, no, no es eso –dije mientras ella llegaba a colocarse a mi lado- es que ni tan solo atravieso la piel.  Lo siguiente que vi fueron las lágrimas que le saltaban de pura risa… Tuvo que respirar varias veces antes de haber tomado el resuello suficiente como para decirme que en lugar de haber sacado del capuchón la aguja había tomado el fiador que estas llevan en su interior para evitar que se obstruyan ar ir atravesando los diversos tejidos. Evidentemente eso es tan sumamente fino que se dobla con la más mínima presión.

En fin… nobody is perfect.

Moraleja: No hay mejor teoría que diez prácticas.

En mi segunda punción lumbar coincidimos los mismos  protagonistas. Era un niño más pequeño, cuando lo empecé a pinchar saltó de la camilla, estábamos los tres tan pendientes del procedimiento y de cómo tomaba yo la aguja que Pedro olvidó agarrarlo. Por suerte lo pescó al vuelo y la cosa no tuvo más consecuencias. Pero eso ya es otra historia.


Steely Dan - Do it again

Para saber más:

¿Se realiza correctamente la punción lumbar en pediatría? Revisión de las recomendaciones actuales y análisis de la realidad en: http://www.analesdepediatria.org/es/se-realiza-correctamente-puncion-lumbar/articulo/S1695403312000604/





miércoles, 24 de agosto de 2016

(In)Comunicación y sobreprescripción de antibióticos.

Esta entrada es la traducción de una colaboración con la revista "Vincles amb Primària" ligada al proyecto del mismo nombre del Hospital Sant Joan de Déu de Barcelona. Podéis ver el original aquí y de paso le echáis un vistazo a la revista en la que lo menos relevante es mi artículo.




El pasado tres de mayo, los CDC, en colaboración con una mesa de expertos y el Pew Charitable Trusts, una ONG de Estados Unidos con gran influencia, entre otros, en temas de salud, publicó un análisis en el Journal of the American Medical Association (JAMA), en el que, bajo el título de Prevalence of Inappropriate Antibiótic Prescriptions Among US Ambulatory Care Visits, 2010-2011, y tras estudiar más de 182.000 visitas - de las que un 12,6% condujeron a una prescripción de antibióticos- se hace patente que en el 30 por ciento de estas prescripciones, en consultas de atención primaria y hospitalarias y servicios de urgencias, el uso de antimicrobianos era innecesario - lo que significa que no se deberían haber recetado-.





Muchos de estos antibióticos innecesarios fueron prescritos para patologías respiratorias agudas, incluyendo el resfriado común, la bronquitis aguda y la faringitis vírica.


Añadamos a eso que esta estimación de la utilización innecesaria no ha tenido en cuenta el uso inadecuado de antibióticos adicional derivado de la selección de un principio activo equivocado o de la prescripción equivocada en cuanto a la dosis o a la duración, lo que significa que el uso inadecuado total es, probablemente, todavía mayor.


Prescripción de antibióticos sistémicos en atención
primaria en Europa en DDO por mil habitantes/dia.
Fuente ECDC website.
Y si estas cifras están de actualidad por ser las últimas que se han hecho públicas en los EEUU, en nuestro país no son mucho más esperanzadoras.
Esta ingente cantidad de prescripciones innecesarias de antibióticos es persistente en el tiempo a pesar de años de advertencias sobre el aumento de las resistencias microbianas, la aparición de las denominadas "superbacterias", y las llamadas de atención orientadas a usar los antibióticos adecuadamente.
Sin embargo, ¿cómo es que los médicos seguimos recomendando el uso de estos medicamentos cuando no son necesarios? En la mayoría de los casos no es porque no sepamos cuando debemos utilizarlos. Casi todos los médicos saben que el resfriado común, la faringitis vírica y la bronquitis aguda no necesitan antibiótico. ¿Entonces? Demasiado a  menudo los médicos se preocupan "en exceso" por la satisfacción del paciente. Y en ese celo desmedido creemos percibir que nuestros pacientes quieren antibióticos, y queremos que estén satisfechos con nuestra labor, esto, a veces, nos lleva a prescribir cuando no lo deberíamos hacer.
Tendencia de la prescripción de antibióticos sistémicos en España medida en DDO por mil habitantes/día.
Fuente ECDE website.

Pero, ¿realmente los pacientes y sus familias quieren antibióticos? Puntualmente lo hacen porque piensan que les será bueno y conseguirán sanar antes, pero muchas veces los pacientes no esperan de nosotros que les recetemos antibióticos, pero no nos lo hacen saber. Cualesquiera que sean sus expectativas, la mayoría de ellos confían en nosotros para hacer un diagnóstico correcto y recomendarles el tratamiento adecuado: antibióticos cuando sea imprescindible y sin antibióticos cuando no se necesiten.
Debemos emplear el tiempo necesario para educarles y explicarles que tomar antibióticos cuando es evitable los expone a un riesgo  de reacciones alérgicas o diarreas, en ocasiones, potencialmente mortales, como puede suceder en aquellas cuyo causante es Clostridium difficile
Lo que la mayoría de nuestros pacientes realmente quieren y esperan de nosotros es una comunicación fluida y comprensible. Aplicándola incluso la mayoría de los pacientes que esperan antibióticos quedarán satisfechos si somos capaces de transmitir con eficacia las respuestas a las siguientes preguntas:



  • ¿Cómo podemos saber si se necesitan antibióticos o no? ¿Qué es aquello que obtenemos de una consulta que nos ayuda a tomar nuestra decisión?
  • ¿Cuánto pueden esperar para obtener una mejoría?
  • Mientras tanto, ¿qué pueden hacer para sentirse mejor?
  • ¿Cuándo deberían volver si no mejoran o empeoran?



Estas respuestas les darán la confianza necesaria para anteponer nuestros consejos a sus prejuicios sobre el tratamiento. La comunicación puede ayudar a proporcionar una atención de calidad a nuestros pacientes: hacer diagnósticos correctos, recomendar los procedimientos adecuados, proteger a nuestros pacientes de los daños de los tratamientos innecesarios, y ayudarles a sentirse mejor. Poniéndolo en práctica, estamos trabajando para eliminar el uso innecesario de antibióticos y combatiendo la resistencia microbiana que genera su mal uso y que es una amenaza para a todos nuestros pacientes.


No dejemos que una de las mejores herramientas de las que disponemos muera fruto de su propio éxito.





Para saber más: 



miércoles, 3 de agosto de 2016

Nutrición durante el embarazo.

Este es el tercero de varios post escritos para la plataforma Pediaskin sobre la alimentación, previa y durante el embarazo, de la futura madre. Reproducido con permiso del mencionado portal y disponible también en La nutrición materna durante el embarazoDado que algunos de esos denominados "artículos de expertos" requieren registro en dicha plataforma lo reproduzco aquí en abierto a la vez que os invito a registraros en ella para tener acceso a todos sus contenidos.


Conflicto de intereses: Mi participación en Pediaskin es totalmente voluntaria y desinteresada y responde a una petición de los reponsables de la misma. Por dichas/s colaboraciones no he recibido compensación alguna ni en metálico ni en cualquier otra forma.

El embarazo se caracteriza por una adaptación de los órganos y del metabolismo materno a las demandas del crecimiento fetal y de su desarrollo.


Piensa por dos, pero no comas por dos.

En ese periodo se producen cambios en el procesado de los hidratos de carbono, de los lípidos y de los aminoácidos para asegurar el aumento de consumo y gasto de energía y de nutrientes de la madre, debido al suministro continuo de nutrientes al feto en crecimiento. Esos ajustes en el metabolismo de los nutrientes y la fisiología materna se deben principalmente a modificaciones hormonales controladas por la placenta, el cuerpo lúteo y el propio feto que vierten hormonas a la circulación materna afectando al metabolismo de todos los nutrientes.
Entender el crecimiento normal del feto, su desarrollo y su maduración, parámetros en los que influye la nutrición materna,  es importante para la comprensión de las complicaciones que pueden surgir durante el embarazo para el recién nacido, tales como un crecimiento alterado o malformaciones congénitas.
Por lo tanto, el crecimiento y el desarrollo del feto son el resultado del genoma fetal, que desempeña un importante papel en la determinación del tamaño fetal, y el medio ambiente intrauterino que depende del metabolismo materno, la función placentaria, la transferencia adecuada de nutrientes de la madre al bebé y el estatus hormonal. A todo ello se le debe unir la importancia que juega el estado nutricional de la madre, trascendental en el desarrollo del embarazo y en desencadenar alteraciones epigenéticas.

Requerimientos energéticos.
“Piensa por dos, pero no comas por dos”, ese debería ser el lema de la embarazada. Sus necesidades energéticas se ven incrementadas especialmente en los dos últimos trimestres, mientras que en el primero las necesidades calóricas permanecen prácticamente sin variaciones. El cálculo de una dieta equilibrada en una embarazada debería tener en cuenta esa consideración.

Las instituciones sanitarias, encabezadas por la OMS, recomiendan el incremento de calorías diarias en 360 y 475 en el segundo y tercer trimestre respectivamente.

Durante todo el embarazo esas calorías deberían estar distribuidas de la siguiente manera:
  1. Grasas: entre el 20 y el 35% del total de calorías.
  2. Hidratos de carbono: entre el 45 y el 65% del total de calorías.
  3. Proteínas: entre el 10 y el 35% del total de calorías.
Se recomienda aumentar los aportes protéicos en unos 25 gramos por día de promedio cuando se entra en el tercer trimestre. En países desarrollados esas necesidades son fácilmente alcanzables debido a la aparente comodidad con la que se accede a comida de origen animal que conforma la mayor parte del contenido en proteínas de la dieta. En regiones del mundo más desfavorecidas esos requerimientos podrían ser difíciles de alcanzar.

Proporción de ingesta de grasas
La proporción de ingesta de grasas no difiere de la recomendada a la población en general, se debería hacer hincapié en potenciar las fuentes que proporciona ácidos grasos esenciales como el ácido linoleico (Ω-6) y el ácido α-linolénico (Ω-3). La relación de los dos ácidos grasos no debe ser mayor de 5: 1. La cantidad total de ácido linoleico debería estar entre el 5% - 10% de las calorías totales y la ingesta de ácido α-linoleico entre el 0,6% - 1,2% del total de calorías.
Para alcanzar los niveles de ácidos grasos Ω-3  poliinsaturados de cadena larga sería recomendable la ingesta de unos 200 mgrs. día de ácido docosahexanóico (DHA), cantidades que se pueden alcanzar con la ingesta de dos veces por semana de una ración de pescado de los cuales sería deseable que una de ellas fuese de pescados oleosos tipo caballa, arenque, sardinas o salmón.

Se debería evitar la ingesta de pescado carnívoro de gran tamaño ya que es el representante del eslabón final de la cadena trófica marina y pueden contener elevadas concentraciones de sustancias tóxicas. Con ello nos referimos a pescados como atún o pez espada... 

En referencia a los carbohidratos, la permisividad de su ingesta alcanza los 175 gramos por día. Cada vez hay más evidencia de que no únicamente la cantidad es un factor importante, sino que debería tener en cuenta factores cualitativos como el índice glucémico y  la carga glucémica de los alimentos ingeridos.

Las necesidades de algunos micronutrientes son proporcionalmente más elevadas que las energéticas, así pues:


El ácido fólico, necesario para la división celular y en múltiples procesos del desarrollo, es básico para la prevención de los defectos del cierre del tubo neural. Sus requerimientos se incrementan en un 50% durante el embarazo, estimándose necesarios 600 microgr por día según recomendación de la OMS. La suplementación de 400 microgr por día de ácido fólico ha demostrado ser suficiente para evitar esas patologÌas. Teniendo en cuenta que el cierre del tubo neural se produce entre la tercera y la cuarta semana post concepción sería recomendable iniciar los suplementos de manera preventiva incluso antes de la concepción. Dicho suplemento debería ingerirse hasta el tercer trimestre del embarazo.

Es necesario un buen mantenimiento del metabolismo del yodo, no tan solo durante el embarazo, para una buena fertilización. Por tanto se debe asegurar una correcta ingesta del mismo antes y durante el embarazo. Es importante destacar que el yodo no se acumula en el organismo y por eso su ingesta debe ser diaria. El empleo de sal yodada, la ingesta de pescado dos veces por semana así como la ingesta de leche y sus derivados pueden contribuir a mantener ese balance en la dieta de cualquier mujer. Siguiendo las recomendaciones de la OMS durante el embarazo la dieta se suplementará con unos 250microgr de yodo al día.

La embarazada debe asegurarse una ingesta diaria de hierro adecuada ya que es necesario para el correcto desarrollo del feto, de la placenta y para controlar el incremento de la volemia de la madre.
No se recomienda su suplementación profiláctica en el embarazo, pero la futura madre debe recibir unos aportes adecuados en su dieta con la ingesta de alimentos que lo contengan, tales como las carnes, el pescado, el cereal de grano entero o las verduras de hoja oscura, aunque, recordemos, la biodisponibilidad del hierro provinente de las plantas no es la misma que la de los alimentos de origen animal. La ingesta simultanea de alimentos ricos en vitamina C aumenta su absorción.

La vitamina D, cuya forma activa es esencial para la absorción de calcio del intestino, contribuye también al desarrollo óseo y al crecimiento fetal. Se sintetiza con la exposición solar, pudiéndose obtener también de aquellos alimentos que son ricos en su contenido, tales como el aceite de hígado, los pescados grasos, las yemas de huevo, algunas setas y el hígado.
La vitamina D de la embarazada se relaciona directamente con la del feto y tiene un especial impacto en la mineralización ósea del niño. Parece claro que una exposición diaria a la luz solar sería suficiente para cubrir sus necesidades, pero en aquellas madres que, por diversas circunstancias (laborales, creencias…) no cumplen este criterio, las que viven en latitudes de poca insolación, aquellas que cubren extensamente su piel o emplean fotoprotección a diario y las que tienen un fototipo oscuro de piel sería necesario suplementarlas con vitamina D para alcanzar unos niveles séricos adecuados de 25-hidroxicolecalciferol. Los suplementos con esta vitamina serían mas beneficiosos para evitar la depleción materna de la misma que para ofrecer unos buenos niveles al recién nacido.

Como medida adicional para favorecer un desarrollo fetal óptimo deberemos evitar los riesgos de contraer enfermedades transmitidas por alimentos. Como normas generales indicaremos:
  • Evitar alimentos crudos de origen animal. Esto incluye carnes crudas o poco hechas, salchichas, algunos embutidos, paté, pescado y marisco crudo, leche no pasteurizada, huevos crudos y todas las comidas hechas con cualquiera de estos productos.


  • Evitar quesos mohosos tales como Camembert, Brie o queso azul.


  • Lavar bien con agua clorada las ensaladas y frutas crudas antes de ser ingeridas y consumirlas justo despuéss de su lavado.


  • Para prevenir contaminaciones cruzadas los utensilios empleados para procesar alimentos crudos deben lavarse bien antes de emplearlos en la comida de la embarazada.


Solo manteniendo a nuestras futuras madres en un estado nutricional y de salud adecuado favoreceremos que las nuevas generaciones desarrollen al máximo su potencial genético.

Si estás o piensas en estar embarazada en breve ponte en contacto con tu equipo de atención primaria o con un dietista-nutricionista para tener estos aspectos bajo control.


Para saber más:

Suplementos en embarazadas: controversias, evidencias y recomendaciones

Suplementación con vitamina D para mujeres durante el embarazo. Biblioteca de salud reproductiva de la OMS.

Administración de suplementos de vitamina D a embarazadas. Cochrane.







A lo mejor también te interesan los dos post previos relacionados: ¿Cuándo empieza la alimentación infantil? y Epigenética. La nutricion materna previa al embarazo